martes, 23 de octubre de 2007

Capítulo 28

......................y una vez ganado el roque de Gando, la cosa empezó a mejorar; las olas continuaban rompiendo en la cubierta, tan incomodas como siempre; pero el viento aflojó y lo más importante, al menos para Miguel, fue que ya se podía reconocer la silueta de la isleta. Así siguieron 5 horas más, el barbas gobernando el velero en la noche y charlando a ratos con su tripulante, que iba recuperando el ánimo al mismo ritmo que disminuía la distancia al puerto donde entraron a las dos de la madrugada.
Fue una entrada a puerto extraña. Todo el día lo habían pasado agitados como el hielo dentro de una coctelera y en unos minutos estaban deslizándose silenciosamente dentro de las abrigadas e iluminadas aguas del puerto. Ese contraste, sumado al cansancio y a la trasnochada dejó al barbacanas, siempre tan soñador, al borde del rapto místico (sobre todo cuando pensaba en la cama que le esperaba) así que cuando después de atracar y apagar el motor entró en el inundado desastre que era el salón ni siquiera pestañeó; silencioso y parco como un monje zen, achicó las sentinas y seco lo mejor que pudo todo lo secable, recogió lo más urgente y luego, con la ayuda de Miguel, guardó las velas, que fue lo que echo el telón a esa larga jornada de navegación.
Cuando acabaron de cruzarse recuerdos el día ya se había ido, igual que las ganas de charlar, así que después quedarse un rato más en la bañera del Oulu viendo caer el crepúsculo, el barbacanas se despido de Viki y pasó a su velero. Recogió las botellas vacías, intentó ordenar un poco el salón y ya era noche cerrada, mientras llenaba la mochila, cuando Viky le despidió desde el pantalán
-Me voy, ¿vendrás mañana?
-Seguro, hoy no he vendido una escoba
-Hasta mañana, no vemos
- Adiós.........
El pelicano acabó de trastear en unos minutos y siguió sus pasos por el pantalán camino a la puerta cuando una voz le llamó
-Buenas Noches Pepeeé ¿Ya has acabado?
Jean Cloud estaba sentado, como siempre, en el banco de estribor de la bañera, con Golfa, su perrita teckel, jugando con sus pies

FIN

martes, 16 de octubre de 2007

Capítulo 27

...............dejar de pasar la caña a Miguel, consideraba que si el velero se abría como una sandía madura tenía que ser bajo su responsabilidad. Esto le dejó expuesto a los rociones, pero también le daba metas a corto plazo; pasaré esa ola por la amura de babor, esquivaré esa cresta rompiente, doblaré esa punta; por Dios que llegaré a puerto, es decir que le daba algo en que concentrase y no le dejaba pensar demasiado en como estaría tomando el casco el castigo, ni en las olas que corrían por la cubierta y que caían en cascadas dentro de la cabina desde los portillos, ni en la puerta del camarote de proa que se abrió de golpe a pesar de tener pasado el pestillo -lo que daba una idea de cómo se estaba retorciendo el casco- ni en el run, run del motor que a sus oídos sonaba como YOMERROMPOYOMERROMPOYOMERROMPOYOMERROMPO, ni en el estado de su tripulante.
Por que Miguel, debajo de la capota de lona que protegía el tambucho, con el brazo izquierdo rodeando un winche para no caerse y con la cabeza apoyada en el derecho era como una alegoría de la más negra desesperación, sobre todo cuando el crepúsculo los encontró en la trapisonda que monta el Roque de Gando, a muchas horas por delante del abrigado puerto de las Palmas; tan negro lo veía todo que los mensajes que acertaba a mandar con el móvil a su chica -poco menos que despedidas a la humana existencia y promesas de amor eterno al estilo de goost- consiguieron espantarla de tal forma que buscando explicaciones para su próxima viudedad los reenviaba a Viki, que casi se vuelve a herniar de risa al leerlos. Poco después de esto......................

miércoles, 10 de octubre de 2007

Capítulo 26

....... Las olas no superarían los 3 metros; pero eran muy escarpadas, casi todas con crestas y con un ciclo muy corto; cuando el velero las remontaba se quedaba un instante en el aire y caía a plomo en el valle dando unos pantocazos terribles, lo que obligaba a gobernar para tomarlas por la amura cuando las escalaban y volver luego a rumbo en la cuesta abajo.
Así siguieron durante unas horas, de vez en cuando el que llevaba la caña se hartaba de los rociones y pedía el relevo, el barbado aprovechaba estos descansos para comer unas galletas de chocolate que Miguel tuvo el acierto de llevar, comprobar si el motor se sobrecalentaba o le daba por perder más aceite y gasoil del acostumbrado y también para tumbarse a descansar en el banco de la bañera; pero dejó de hacerlo cuando por dos veces el barco bajo más rápido que su tripulación una ola y se encontró levitando, nada del otro mundo si no fuera por que cuando la ley de la gravedad le volvió a atrapar ya no tenía banco debajo de su espalda, sino el suelo de la bañera. Por lo menos esos aterrizajes sirvieron para que Miguel se riera, algo que necesitaba; el barbicano debía de tener una pinta muy divertida, manoteando en el aire en un inútil intento de volar, con los ojos como platos y los pies colgando de la barra de escota. Otro que por entonces de reía (lo supieron después) era Viki, que volvía a las Palmas en coche por la carretera de la costa y los vio saltando como locos rodeados de borregos y espuma. Esos pantocazos llegaron a ser tan fenomenales que el pelicano decidió........

martes, 9 de octubre de 2007

Capítulo 25

..........rebotó en la brazola, hacia el banco de la bañera, donde impacto astillando la teka y salió despedida, bramando como las balas en las pelis de baqueros, hacia la cabina. Si esto hubiera ocurrido unos minutos antes o si Miguel no hubiera cambiado de banda al virar, el tripulante del barbacanas habría sido conocido desde entones como "Miguelín el eunuco" y se habría cambiado sin pensarlo mucho por "Tom hocico roto" o por "Jimy el tuerto"
En realidad el barbas tenía que haberse declarado, otra vez, vencido por el alísio y volver grupa al viento. Alguien menos cabezón o más cuerdo o con un atraque lo hubiera hecho; por desgracia para el barco y para su tripulante, el barbicano es cabezón y un poco loco, aunque no tanto como para dejar el velero fondeado en el sur sin vigilancia durante unas semanas, así que gritando "Santiago y cierra España" arrancó el motor, cerraron bien sus trajes de agua y con la cabeza hundida entre los hombros se dispusieron a disfrutar de la “brisa”.
Con el motor tosiendo a 2000 vueltas ganaron punta Tenefé, arrumbando después hacia el roque de Gando, maniobra que les puso proa a la mar. Con ese rumbo estarían un par de horas hasta que una enfilación chivó al astuto, y a esas horas empapado patrón, que la creciente mar y viento les tenía clavados, así que metió 500 vueltas más al motor, intentando no pensar demasiado en que ya hacía algún tiempo que cumplió los 20 añitos; sin embargo esas vueltas extras fueron suficientes para que se dispararan a 2 nudos, velocidad con la que podrían adelantar a una tortuga no demasiado joven. La moral, ya bastante tocada, empezó a ponerse a prueba..............

martes, 21 de agosto de 2007

Capítulo 24

..........El mástil a la mierda, fue lo primero que pasó por la cabeza del asustado canoso mientras buscaba con la mirada que parte de la jarcia había rendido el alma, revisó todo: Las poleas de las burdas, las punteras de las crucetas, los arraigos de los obenques, y por ultimo la perilla; sin embargo todo estaba en orden, no acertaba a encontrar que había roto y solo cuando intentó identificar uno de los fragmentos de metralla entendió lo que pasó. El generador de viento había reventado, y donde antes rugía orgullosa una hélice de tres aspas, ahora se bamboleaba y gemía de mala manera una sola pala; el generador había quedado más mellado que la boca del ultimo que mentó a la madre de Tyson, un pobre diablo conocido desde entonces en el gueto como "Tom hocico roto" por cierto muy amigo -siempre iban juntos- de "Jimy el tuerto". De hecho esa amistad le costo a Jimy el ojo, saltado por uno de los premolares de Tom cuando Tyson le hizo la ortodoncia radical.... pero esa es otra historia. El buen humor de la tripulación quedó un poco desinflado; pero no fue nada comparado a como se quedo el "feng shui" del velero cuando empezaron a indagar en el desastre. De las 3 palas una, junto con el cono central de la hélice, salió disparada al cielo; supongo que un día de estos dejará de orbitar la tierra e iniciara su reentrada en la atmósfera. La otra pala dio un sablazo en la parte alta de la funda de la vela mayor, cortando varias capas de gruesa lona y parte del tubo de p.v.c. que da rigidez al conjunto. Este impacto desintegró el aspa y ocasionó la lluvia de metralla. Una de esas esquirlas, la de mayor tamaño, pudo ocasionar una desgracia; ....

martes, 14 de agosto de 2007

Capítulo 23

.........remontada contra el alísio que el barbicano, en compañía de Miguel, un amigo común natural de Cádiz, todo sal y desparpajo el, hizo con su velero. Esta travesía desde Arguineguin a Las Palmas, fue la repetición de otra que el pelicano y Viki abortaron a causa de un rapto de cordura que les atacó a 47 nudos nada más asomar la nariz por punta Tenefe, y es que 47 nudos es mucho viento para asomar la nariz; de hecho casi la pierden, la nariz quiero decir.
Ese glorioso día el patrón canoso decido zarpar muy temprano, en la esperanza de madrugar más que el viento ¡Pobre esperanza, que despeinada acabó!
Las primeras horitas las hicieron, bailando con delfines, navegando con el motor y el piloto automático; ni siquiera tenían viento. Eso cambió cuando tuvieron al Castillo del Romeral por el través de babor, con unas rachas que aparecieron justo por la proa. A pesar de anteriores experiencias el barbicano estaba optimista y decidió aprovechar este incómodo viento; sacando un poco de trapo y ciñendo a rabiar por babor, con un rumbo que oscilaba, según las rachas, de 100 a 115 grados. Los rociones empezaban a llegar en abundancia sonando como perdigones en la ropa de agua; sin embargo el día era precioso y las olas, cada vez más grandes, trasmitían sensación de poder; la moral estaba alta, por no decir erecta. Así andarían ciñendo unos 40 minutos con el viento arreciando y la hélice del generador eléctrico -una especie de molino de viento muy ruidoso- aullando salvajemente en la popa. El anemómetro también andaba un poco loco allá en el punta del palo, dando una velocidad de viento de 45 nudos cuando el mástil oscilaba a sotavento al remontar las olas, y de más de 50 cuando en la cresta el velero se balanceaba cuesta abajo; un viento que alguien menos fino que el barbas catalogaría como "un viento de la hostia"
Empezó a ser evidente que la cosa estaba seria y que además, navegando contra el viento, la corriente y las olas no estuvieran ganando barlovento, así que el patrón ordeno una bordada hacia tierra, ciñendo al borde del desvente para confirmar sus tristes presagios, la proa apuntaba prácticamente al mismo lugar donde antes apuntaba la popa; lo que habían ganado era insignificante. Pero eso no fue lo peor. El patrón estaba pensando si arrancaba o no el motor, cuando en medio de una racha particularmente fuerte sonó una detonación formidable a la vez que en la bañera rebotaba una granizada de metralla de color negro..........

lunes, 13 de agosto de 2007

Capítulo 22

........es un velero fabricado según un diseño que tiene más de 100 años, probado en los peores mares por generaciones de marineros. Tiene un aspecto peculiar, con un botalón de dos metros que le da una apariencia muy masculina, nada parecido a las gráciles damas que salen actualmente de los astilleros. A ese barco se le ama o se le odia al primer golpe de vista y Viki fue de los primeros, por lo que solo le costó para decidirse a comprarlo una semana, es decir 7 días, o 168 horas, o 10080 minutos, o 604800 segundos de continuas dudas, cambios de opinión y llamadas telefónicas pidiendo unos consejos a los que después no hacia ni maldito caso; casi las mismas semanas, días, horas, minutos y segundos que tardó en ponerle el primer cartel de "se vende" al que nadie contestó, por que a los dos días se arrepintió y lo quitó .....; pero esa es otra historia.
El caso es que del vía crucis del Oulu, alias Chanquete, el barbacanas tenía mucho que ver y contar, pues fue él el que señaló el velero a Viki, por lo que de todas estas idas y venidas se siente un poco responsable; un motivo más, aunque totalmente innecesario, para echarle una mano en los apaños que -lo venda o no- esta haciendo en su velero.
Después de ayudar a Viki en sus cuitas, el barbas se quedó charlando en la bañera del Chanquete con su armador. Curiosamente estas tertulias no solo tratan de veleros y travesías, como podría esperarse de dos colgados del tema; si no que también hablan de comprar veleros, vender veleros, reparar veleros, fabricar veleros; incluso llegan a hablar de motores de veleros, velas de veleros, toldos de veleros, balsas para veleros, y en el colmo de diversidad temática llegan a hablar de gps de veleros, correderas de veleros y emisoras de veleros. De lo que nunca tratan es de religión, a no ser el caso de Noé y su barcaza, Jonás con su ballena y a veces de los apóstoles y sus lanchas; tampoco de política, a no ser para comentar la mierda de legislación para los veleros; o de ópera, quitando El Holandés Errante y su navío fantasmal; ni siquiera de literatura, si no es Slocum y su circunavegación, Ellen Macartur y sus regatas, Motisier y su Cabo de Hornos o Patrick O´Brian y su batallas navales. Quede esto dicho para quien pudiera pensar que Viki y el barbicano son monotemáticos. Algo de lo que hablaron fue, cosa rara, sobre una........

viernes, 10 de agosto de 2007

Capítulo 21

.......................Viki golpeando el candelero
-¿Estabas dormido? pregunta incrédulo.
Al pelicano estos despertares le dejan un poco disociado, con un rico dialogo interior; pero incapaz de decir otra cosa que no sean monosílabos.
-Mmmmm (que observador es este hombre)
-¿Ya se ha ido Ricard?
- Aja (¿quien habrá masticado mierda de gato con mi boca?)
-Tenía que decirle algo... ¿que te ha pasado en la frente?
El barbicano señala vagamente a la botavara
-¿Te dio un golpe?
-Ufffff (en realidad el golpe se lo di yo a la botavara)
-¿Fue navegando?
- No (si, en un mar de cerveza)
- Hay que tener cuidado con esos golpes
- Aja (golpes te daba yo a ti; seguro que la tripulación de mi falua se están beneficiando a las chicas )
-Tienes que mirarme algo en el chanquete
El barbudo canoso carraspea y haciendo un esfuerzo consigue juntar algunas palabras y graznar una frase
-Si me das agua te miro lo que sea
-¿Tienes sed? Pues no entiendo como, dice mirando las botellas de cerveza que se quedaron tiradas en la bañera.
Por suerte la siesta ha dejado al alto canoso medio sereno, por lo que pasar del velero al pantalán no le resulta más difícil que cazar una mosca al vuelo, cosa que el barbado hace por deporte día si día no en su casa, lugar donde abundan. El Chanquete es el mote familiar del Oulu, uno de los veleros de Viki -que a pesar de su alias es un sargento primero de la armada en la reserva activa con el que el barbicano ha compartido lanchas, pescas, veleros y curdas. El Oulu...........

martes, 7 de agosto de 2007

Capítulo 20

......., el timonel ordena levantar los remos, luego abatirlos y al primer remero de estribor que se prepare con el bichero y....PLOC, para horror del uniformado comandante de la lancha, su embarcación ha golpeado y estropeado la perfecta pintura del bajel. Además el marinero de proa ha enganchado el bichero en un tritón tallado y le ha sacado astillas del brazo. PLOC... otro golpe que ha acallado las risas de las doncellas, el barbicano estrangula una blasfemia en su garganta y murmura a los marineros y al timonel los horrores que se están ganado: les arrancará la piel a tiras con un vergajo hecho con sus propias pollas, los pasará por debajo PLOC de la quilla hasta desgastar el forro con sus miserables espaldas, los colgará en la verga más alta de los pulgares lastrados de los huevos con balas de cañón del 36, les PLOC.... otro golpe, esto ya es demasiado, se vuelve hacia el timonel y la mirada de ira muere en sus ojos; a la caña está otra vez el monje que con un gesto burlón retira PLOC su capucha descubriendo, para su sorpresa, la cara de Juan Carlos el Mejicano.
PLOC, barbas... PLOC ¿estas ahí? El barbas, otra vez con el pelo blanco, se sorprende al encontrarse tumbado en la familiar conejera del su velero, empujado por la voz que lo llama desde fuera. Ha sido todo tan brusco que se siente como una media de seda que cubría el muslo de una mujer, hasta que la arrancaron de un sitio mejor para acabar en la cesta de la ropa sucia.
PLOC ¿No estarás dormido? Aquí se no duerme nadie. El barbicano, haciendo gala de una fuerza de voluntad exagerada, asoma la cabeza por el portillo para encontrarse a ..................

viernes, 3 de agosto de 2007

Capítulo 19

....., que gobernando con mano segura tomaba bifurcaciones en los canales, recorriendo sitios cada vez más espectaculares; los navíos eran mayores si es que eso era posible, con elegantes miradores en las popas llenas de tallas pintadas de vivos colores. Sobre los muelles se veían, detrás de los enormes mástiles y vergas, vergeles y bellos palacios plagados de torreones, logias y agujas. Todo esto se reflejaba, con perfecta simetría en las tranquilas aguas de los canales; sin embargo toda esa maravilla no es lo que en esos momentos atrae la atención del en otro tiempo canoso, pues sus ojos solo miran a uno de los veleros atracados. Este barco no es el más grande; pero sin duda es el más hermoso, de líneas finas y proporcionadas destaca como una bailarina en medio de una compañía de coraceros. También destaca por que de sus cubiertas sale música, no precisamente marcial y por que en el mirador de popa hay una mujer, una extraordinaria joven vestida de sedas vaporosas que en cuanto ve a la falúa se vuelve hacia la gran cabina llamando con gestos y risas cristalinas a sus habitantes, una docena de bellas como ella, a cual más hermosa. ¿De que paleta de que dios pagano del amor podrían haber salido? Viéndolas al antiguo barbicano se le ha olvidado respirar; pero recupera el resuello cuando cae en la cuenta de que la falúa se dirige a ese bajel de ensueño, cosa que no hacen las bellas jóvenes cuando también caen en la cuenta del cambio de rumbo, redoblando sus risas y gritos de alegría. Cada vez más cerca........

miércoles, 1 de agosto de 2007

Capítulo 18

…….. destello de sol en el agua; pero eso era lo de menos por que el ya no estaba en el velero. Asombrado miró a su alrededor, estaba en una lancha llena de adornos de estilo barroco, tan recargada que parecía imposible que pudiera flotar, gobernada desde la popa por un tipo silencioso vestido con una túnica con capucha. El canoso intentó verle la cara al timonel, un poco asustado él ¿no estaría en la famosa barca de Caronte al mando de la chica de la guadaña? Una atenta observación le tranquilizó; en realidad el timonel era un monje, además franciscano. Nada más caer en la cuenta de la identidad del patrón y como por arte de magia dejo de extrañarle la situación. Estaba navegando por un canal muy ancho que circulaba y se bifurcaba continuamente dentro de una extraña ciudad. Atracados en las orillas del canal había grandes navíos de dos y tres puentes, tan ornamentados como antes lo estaba su propia falua que había cambiado ostensiblemente mientras miraba el paisaje, ahora el casco era de color blanco, las regalas y los bancos de los remeros por el contrario eran de madera tan pulida que las nubes se reflejaban en ellos, sobre los bancos había 20 remeros uniformados de blanco que remaban con un acompasamiento irreprochable y justo a su lado el timonel, que ya no vestía hábitos, gobernaba con expresión serena. Así mismo el aspecto del barbicano había cambiado; su melena ya no era blanca y vestía con una pulcritud desconocida en el, una casaca azul con charreteras, pantalones blancos y botas hessianas. Todo esto le daba un aspecto imponente y le llenaba tanto de orgullo que parecía imposible que la lancha no se hundiera al momento. Este orgullo no se deshinchaba siquiera por el hecho de que por muy al mando que estuviera de la falua no tenía ni idea de adonde le llevaba el timonel........

martes, 31 de julio de 2007

Capítulo 17

............conseguir sostenerse sobre las dos piernas sin irse de bruces contra la banda opuesta. El segundo conseguir cruzar el tambucho, que no es que fuera muy estrecho, aunque en esos momentos el barbicano necesitaría las puertas de un hangar para no dar con el dintel. El tercero y más peligroso era bajar por la escalera hasta la cabina, algo que ni siquiera es fácil en plena forma. El cuarto era un complicado giro de 180º a la derecha, sorteando además la silla, trincada al suelo, de la mesa de cartas. Y por último el quinto y más fácil, era inclinarse y gatear por la conejera; sencillo por que en el estado del melenudo pelicano inclinarse y gatear era lo más natural. Una peligrosa gymcana; pero aun no se había inventado un desafío que le asustara, así que se concentró, visualizó el recorrido y los agarraderos astutamente distribuidos para navegar con mal tiempo....o con muchas cervezas y se echó al monte, o a la conejera en este caso, sin más problemas que las puntas de los pitones clavadas en la botavara; un golpe CLONG... que hizo levantar las cabezas y asomarse por bañeras y portillos a todos los que pasaban la tarde en el pantalán. El canoso ya está tumbado en la conejera, mecido por los suaves movimientos del barco, con la vista fija en el ocho de luz que ese suave movimiento dibuja con el sol que entra por el portillo. Está tan relajado y tan arrullado por el borboteo del mar que tiene la sensación de estar enterrado en los colchones, tan unido al velero que le parece sentir en la espalda las ondulaciones del agua. Sin embargo este estado de gracia se acaba de repente, el barbicano estaba siguiendo con la mirada una mota de polvo cuando a esta le dio por hacer cosas raras, se desdibujaba y por momentos parecía cambiar de aspecto ¿quizás el golpe con la botavara le está haciendo alucinar? Todas estas elucubraciones se la traían al pairo a la mota que brillaba cada vez más, lanzando destellos tan fuertes que casi no se podían mirar, hasta que el barbado se dio cuenta que en realidad ya no estaba mirando una mota de polvo danzando en la luz, si no un ........

lunes, 30 de julio de 2007

Capítulo 16

..........para aparecer por Arguineguín y comprar el Amanecer, un yol que es desde entonces su hogar, trabajando primero en Anfi del Mar, un complejo turístico de time sharing, y después en las chapuzas que le salían en el varadero.
Esta es la historia que el canoso y Ricard recordaron en la bañera de la Peregrina mientras se tomaban unas cervezas. Y como siempre que hablaban de Juan Carlos y de su extraña vida, volvió a salir la eterna pregunta ¿Es cierto todo lo que cuenta? cuestión para la que hay tantas respuestas como gente que lo conoce. Por lo que respecta al barbicano nunca ha pillado al Mexicano en una contradicción en sus historias, que engarzan perfectamente unas con otras, de forma que cuando hacía referencia a alguien, lo situaba en lugares y situaciones que en otras ocasiones ya había contado, sin que en ningún momento hubiera contradicciones en sus recuerdos; pero falsos o no lo único comprobable es que es Mexicano, que habla ingles perfectamente, que bucea como un profesional, que tiene mañas de navegante experto y que está casado con una holandesa. El resto, sea falso o no, al barbacanas le da igual; siempre recuerda a Juan Carlos y a las largas conversaciones que han mantenido con afecto. Después del par de horas de tertulia Ricard siguió a sus asuntos, dejando al pelicano considerando si debería meter mano a las conexiones eléctricas, o por el contrario dedicarse a alguna actividad que no necesitara la cooperación de sus neuronas, dudas que mostraba una lucidez que nadie podría sospechar del largo canoso, sobre todo en el estado en el que dos cervezas trasegadas con el estómago vacío y los casi 30 grados de temperatura que esa tarde había caldeado el puerto, dejaron su capacidad de razocinio, ya de por si muy menguada, a la misma altura que la del guionista de salsa rosa, dicho sea sin el más mínimo respeto hacia el guionista de marras. No quedaba otra alternativa, dormiría la borrachera. Sin embargo eso daba pie a 5 problemas, el primero......

jueves, 26 de julio de 2007

Capítulo 15

.......de buceo, trabajando en la recuperación y salvamento de barcos primero y después para compañías petrolíferas. Fue en esta etapa cuando empezó a navegar, contando, según recuerda el canoso, una travesía desde la costa oeste de México hasta las Filipinas, viaje que casi le cuesta la existencia y no precisamente por algún tifón, si no por que el agua que cargó en las islas estaba en mal estado y le intoxicó gravemente; algo serio si estas solo en medio del Pacífico. De esa navegación cuenta que cuando la fiebre subía mucho se ataba con un cabo y se tiraba al agua, dejándose remolcar por el velero, y que gran parte de la travesía la pasó charlando con un monje que le hacía compañía en la bañera. También por esa época alguien llamó a su corazón aventurero; se casó con la hija del embajador de Holanda en México con la que más tarde tuvo un hijo, retoño, que para su eterno disgusto, acabó en la misma agencia en la que prestó servicio y reclutado por el mismo individuo por el que abandonó esa actividad; una pirueta del destino que no deja de tener cierta poética simetría. Con esta mujer volvió a abandonar su país de nacimiento y se trasladó a Holanda, donde crió a su hijo, construyó un velero de acero con material reciclado y sin que le constara un solo duro y trabajó, según cuenta, en algo relacionado con la seguridad de la embajada de EEUU, mujer, vida, barco y trabajo, que abandonó un buen día hace unos 7 años.............

viernes, 20 de julio de 2007

Capítulo 14

........... en esta situación le explicaron, corteses y educados ellos, que desde el lugar donde estaban y bajo las armas que le apuntaban era mejor que no hiciera planes a largo plazo, vamos que no tenía mucho futuro. Tan convincentes fueron los paisanos del campesino, que Carlos solo pudo salir del paso preguntando si necesitaban algo y dejando el botiquín del pelotón como presente antes de dar marcha a tras.
La vida de Juan Carlos sigue, a partir de este punto, fuera de México, en concreto en West Point, junto a otros oficiales sudamericanos que el gobierno de EEUU preparaba para mantener controlado a su patio trasero (aunque luego alguno le saliera rana como el cara de idem Noriega). De West Point y de alguna forma que nunca explicó, acabó en la 101 aereotransportada con la que hizo dos turnos en Vietnam, tiempo sobre el que también paso de puntillas. Después de ese tiempo de servicio continuó en las fuerzas armadas sirviendo en diversos cuerpos de elite y viendo mundo a cuenta del gobierno estadounidense. Después de esta época, fue, según cuenta, fichado por una agencia de espionaje (el canoso, aunque hace memoria, no recuerda haber oído a Juan Carlos mencionar a la CIA) donde hacia "trabajillos" por aquí y por allá, es decir que era un agente de campo. Fue en esta agencia donde se enteró que a su padre le "murieron" cuando aun no le tocaba. En este lugar aguantó hasta que un desencuentro con alguien no especificado y que luego volvería a tener un papel en su historia, le hizo abandonar esa actividad renunciando incluso a su pensión, volviendo a México donde echando mano a su adiestramiento habilidades y contactos adquiridos en su azarosa vida, montó un negocio de.......

jueves, 19 de julio de 2007

Capítulo 13

…… rematarlo. Después, siguió contando, se dirigieron al rancho del infortunado y lo arrasaron. Esto, si fue cierto, ocurrió en el México de mil novecientos cuarenta y pocos y Carlos no era mas que un chiquillo. No sé que fue de su adolescencia, ni donde estudió, lo que si sé es que en sus historias acabó en el ejercito, que en México suele hacer labores de policía. De esa etapa el recuerdo más jugoso que contó, ocurrió patrullando a caballo al frente de un pelotón cuando se cruzó con un paisano que llevaba del ronzal a una mula cargada de marihuana. El tipo que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de la patrulla, era un poco duro y tuvo convencerle para que le contara de donde venia la hierba. El argumento, ciertamente contundente que huso, fue una cuerda al cuello, tensada lo justo para dejar de puntillas al campesino. Sin embargo la información no le fue de mucha utilidad, pues acercándose al lugar que le indicó el hombre al que estiró el cuello se encontró con que este, o su marihuana, tenían muchos amigos, todos armados y todos apuntándole.........

lunes, 16 de julio de 2007

Capítulo 12

...........”está bien, quédate en casa; pero vas a hacer lo que yo te diga, toma este libro y leeteló”. El libro en cuestión era la Odisea. A partir de entonces también picó el bicho de la lectura a Juan Carlos, disponiendo a placer de los libros de su padre, que se limitaba a decirle “ese no, ese si puedes leerlo, no lo entenderás; pero adelante”. Su padre murió en un hospital; estaba bien y de repente se fue. Más tarde Juan Carlos supo, por oscuros medios, que en realidad fue asesinado con una inyección de aire en una vena. De todas estas conversaciones el canoso recuerda sobre todo una que empezó, como siempre, en una de las terrazas que domina la bahía de Arguineguín y al abrigo de unas cervezas. Esta historia comienza con una declaración del mejicano que dejaba bien claro la opinión que tenía de su padre “era un hijo de puta” y a continuación comienza a desgranar un recuerdo de infancia que, verdadero o falso, era evidente que le hacía sufrir; durante una cabalgada con su padre sonó un disparo y una bala pasó zurreando entre los dos. Inmediatamente su padre cargó contra el emboscado cogiéndole prisionero y después de sacarle de donde era y mientras el hombre suplicaba por sus hijos que no le matara disparó sobre él. Lo que me contó a continuación resultó un poco confuso, pues a Juan Carlos le costó contarlo; pero creí entender que su padre le pasó su revolver y le obligó a……

domingo, 15 de julio de 2007

Capitulo 11

…………. una zona selvática de México en un rancho o hacienda, donde creció libre y medio asilvestrado, con un rifle en las manos y disparando a todo lo que se le pusiera a tiro. Su madre sigue viviendo en ese lugar, es una anciana apegada a las tradiciones y a su tierra, ciega; pero respetadísima por su gente. Juan Carlos me ha contado un par de veces que hace unos años pronosticó, gracias a viejas costumbres, una inundación. Gracias a este presagio ordenó acelerar la cosecha salvando de la miseria a mucha de su gente. Sin embargo de su padre, una especie de doctor Jekill y mister Hilde, cuenta cosas a veces espantosas. La presencia paterna supone mucho a todos los niños; pero en el caso del padre de Carlos se potenciaba con la poderosa y terrible personalidad de su padre, un hombre increíblemente fuerte, que estando totalmente borracho era capaz de levantar la gran mesa del comedor sujetándola desde una extremo y que pertenecía a una especie de grupo paramilitar. Más tarde se mudaron a México D.F. a una gran casa con jardín; estos dos lugares, el rancho y la gran casa en la capital significaron mucho en el niño que fue; pero creo que lo que más le marcó fue su padre, que según Juan Carlos tenía otra vertiente sorprendente y totalmente distinta; era un hombre culto y amante de la lectura. Una ver que Carlos se negó a ir a misa su padre le miró fijamente y le dijo....

lunes, 9 de julio de 2007

Capítulo 10

……………….. Ricard!
Ricard es una catalán que el canoso conoció allá por agosto del 2001 en el refugio pesquero de Arguineguín, aunque entonces ya sabía de su existencia gracias a un articulo de la prensa canaria, donde explicaba que un juez obligaba a la autoridad del puerto a varar su goleta antes de que esta se hundiera en plena bahía de Arguinegín. El caso es que como el pastor King, Ricard tenia un sueño; quería restaurar la goleta, que en su día fue un regalo de un presidente de la república francesa a su hija, e ir al Mar Rojo, donde tenía previsto montar un negocio de buceo. Con el tiempo y a causa de la falta de dinero y de otros contratiempos, este proyecto se fue rebajando; compró otro barco y abandonó el casco de la goleta a medio restaurar y el proyecto del buceo en el Mar Rojo se ha rebajado a pasear a grupos de turistas buceadores por Fuerteventura. Mientras tanto Ricard se recicló obligado por la falta de liquidez, quedándose convertido en poco más que un buscavidas de varadero, uno más de los muchos navegantes varados que hay en todos los puertos deportivos del mundo que sobreviven a base de chapucillas ocasionales. Precisamente, charlando poco después en la bañera del velero del alto barbudo, salió a conversación la vida, obra y milagros de Juan Carlos, uno de esos buscavidas que sienta sus reales en Arguineguín. Juan Carlos es un mestizo mejicano, anciano, aunque sus rasgos, casi orientales, lo disimulan muy bien; pero lo mejor de este hombre son sus historias, para algunos verdaderas, para otros falsas; pero para todos fascinantes. Nació Juan Carlos en………

jueves, 5 de julio de 2007

Capítulo 9

…………….., buscaría la ayuda de un profesional.
Ya en el trabajo rebuscó en su agenda, consultó alguna web y con el resultado hizo una llamada telefónica, expuso someramente su problema y todo quedó solucionado con una lapidaria respuesta "déjalo en mis manos" de su interlocutor. El barbado nunca intentaba saber que había detrás de esa sentencia, que palancas utilizaría esa voz para conseguir desatascar los expedientes, que cabeza de caballo aparecerá en que cama, ni que proposiciones irrechazables se harán; hay cosas que es mejor desconocer.
Son las 1430, el canibarbo es un hombre libre, como todos los días a esa hora, la mejor del día y con el tiempo justo para pasar por casa para cambiarse y coger alguna herramienta vuelve a su querencia. Mientras camina hacia el deportivo piensa en lo que va a hacer hoy; si quiere cerrar definitivamente el tambucho no le queda más remedio que conectar todo el sistema de viento y la electrónica, al fin y al cabo por algo se quedó cableando hasta las tantas el día anterior . También piensa, un poco de pasada, en todos los palos que ha tocado para poder montar los instrumentos, laminar con fibra y poliéster los boquetes que dejaron los viejos cacharros analógicos que desmontó, labrar, pulir y barnizar una tabla de vitacola donde montar la nueva electrónica, la planificación del cableado y al final la conexión de los 10 cables y 25 terminales; trabajos que normalmente harían 3 técnicos diferentes y que el pelicano es capaz de hacer con notable maestría. Sumergido estaba el canoso en este autobombo, cuando al final del pantalán vio una figura que le resultó familiar ¡Virgen santa si es……………

martes, 3 de julio de 2007

Capítulo 8

………… Toñi con su propia cola de sarcásticos e irónicos seres humanos; por que la pobre Toñi está desbordada, absolutamente enfangada en el pantanal de legislaciones y normativas náuticas que nunca acaba de comprender. Bajo las miradas de todos los que esperan, titubea ordenando papeles, titubea contestando al teléfono, titubea sellando documentos, titubea explicado a algún ceñudo armador por que no le han asignado su código y sobre todo titubea por que se ha dado cuenta de que el canoso se ha puesto en su cola, con su mirada maliciosa, arrancando virutas del mostrador con las uñas y oliendo ligeramente a quemado; sin embargo, poca gente y menos el barbacanas, es capaz de seguir enfadado mucho tiempo viendo la evidente buena intención que tiene Toñi y lo mal que lo pasa en su trabajo, así que cuando le llega el turno, el canoso se limita a preguntar, aunque ya sabe la respuesta, si ya llegó la solicitud del número de identificación del barco y solicitar, aunque también sabe que Toñi no tendrá ni idea de que le habla, información del problema del expediente rechazado. La funcionaria, después de echar un vistazo desesperado a la carta, reconoció su ignorancia y, como también esperaba el canoso, llamó a un despacho solicitando la presencia de un experto, un ser mítico de esos de los que todo el mundo ha oído hablar; pero que nadie a visto, como los billetes de 500 euros. Después, forzando una sonrisa dijo al alto melenudo que "no tardaría, por que ya le había avisado antes para otros asuntos que tenían pendientes gente de la cola" El barbicano buscó a "esa gente de la cola" No fue difícil identificarlos, uno debía de llevar muerto algunos meses. Por suerte el aire seco del aire acondicionado había deshidratado los tejidos blandos y estaba en pleno proceso de momificación, el otro estaba tumbado en un rincón y en estado vegetativo, aunque de alguna forma seguía aferrando sus expedientes. La cosa estaba clara, no le quedaba más alternativa que tomar una decisión heroica…………….

lunes, 2 de julio de 2007

Capítulo 7

.........recibió el saludo del vigilante, que ya conocía de antiguo al barbado canoso. Curiosamente este vigilante, al contrario de otros, sonríe, saluda e informa, de una forma amable; un oasis de empatía en un lugar tan necesitado de ella. El segundo saludo lo recibe ya en la misma puerta del burdel (al fin y al cabo la principal actividad de ese sitio es joder al personal) un ser humano con una cara bastante complicada, una especie de Edward G. Robinson; pero sin su maliciosa mirada. Bueno ni maliciosa ni nada, pues es menos expresivo que el palo de una escoba, y menos mal, por que si encima gesticulara sería como hablar con una gárgola; pero expresivo o no, guapo o feo, es un hombre siempre atento con los suplicantes y al canoso le ha ahorrado alguna cola, al indicarle la mesa de algún funcionario dispuesto a escuchar gemidos y rechinar de dientes. Y por fin dentro; a la derecha una cola frente a la chica que siempre contesta al teléfono, detrás de esta chica hay un par de mesas ocupadas por el perfecto funcionario (siempre estan vacias) detrás de estas la de un tipo bajo y medio calvo. Lo curioso de este funcionario es que nunca lo ha visto trabajar; o esta entrando, o saliendo, encendiendo el ordenador o apagándolo y cuando lo tiene encendido esta en hibernación y cuando lo arranca no reconoce sus claves, momento en que una chica que se sienta detrás y que siempre parece hacer 3 cosas a la vez, le dice que lo deje y que ya lo mira ella. A la izquierda está…………

jueves, 28 de junio de 2007

Capítulo 6


......la carta de "piiiiiiiiiiiiiii" (pitido de censura). Había recibido esa carta el día anterior; pero el trabajo y luego toda la tarde pasando cables en el velero había conseguido borrar de la cabeza del canoso, que la puta "piiiiiiiiiiiiii", en concreto el hijo de "piiiiiiiiiiiiii" de la "piiiiiiiiiiii", le había rechazado uno de los tres expedientes que tenía abiertos. De los otros, uno, que en teoría se tendría que resolver en una semana, ya llevaba más de un mes de retraso y la única respuesta que le daban a sus cada vez más histéricas llamadas era "estamos muy liados" Del otro trámite ni siquiera se molestaba en pensar, pues la misma funcionaria que le dio entrada le dijo, solo para sus oídos, "esto va para largo"
Al día siguiente, después de pedir licencia a su jefe, el canoso cogió un taxi y muy seguro de si mismo le dijo al taxista:
- A la "piiiiiiiiiiiiii".
- ¿?
- ¿Sabe donde está?
- Mmmmmm, estoooo, al final de Mesa y López ¿no?
- Eso es el arsenal de la Armada, mire mis ropas mi cara y mis melenas ¿me ve usted con pinta de militar?
El taxista, un poco nervioso, se concentra en la cara del canoso.
- Pues....... no.
- Yo quiero ir a "piiiiiiiiiiiiii"
- Creo que ya se donde es, un edificio grande, en la plaza de la Feria.
- ( Seco, muy seco ) Usted no da una, eso es la Comandancia de Marina, el equivalente al gobierno militar; pero para la Armada.
- Pueeeees, estooooo, ejem
- Arranque de una vez y yo le indico
A estas alturas es perfectamente distinguible una fina columna de humo saliendo por los oídos del otra vez cabreadísimo canoso, que no es precisamente el mejor estado para arrastrarse abyectamente hasta "piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii" para suplicar indulgencias.
Nada más entrar en el vestíbulo.................

miércoles, 27 de junio de 2007

Capítulo 5

................... desde tierra ya se había montado un operativo paralelo; los bomberos, avisados por el astuto patrón, desde el paseo marítimo y con la ayuda de escalas, habían evacuado a los tripulantes, visto lo cual y sin vidas que salvar, Caballero decidió no arriesgar ni su barco ni la vida de su dotación para salvar un pecio embarrancado, así que sin más dio por terminada la operación de salvamento y volvió al puerto dejando a su suerte al velero. Así estaban las cosas cuando al cabo de algunos días y en su por entonces mal español, Jean Cloud dijo a alguien que "en Francia rescatar barco" y este alguien, respaldado por lo que dijo un francés que apenas era capaz de pedir un café, se convirtió en un experto y aguerrido especialista en salvamentos de salón y sin más se puso a criticar la actuación de Caballero. Lógicamente cuando a este le llegaron noticias de su profesionalidad puesta en entredicho, cerró no ya el grifo de la amistad; si no cualquier contacto con Jean Cloud, negándole hasta el saludo.
Esta historia tiene un final digno de tan absurdo comienzo; las mareas y las olas fueron empujando al pecio dentro del tunel hasta dejarlo varado debajo de la ciudad. Me imagino la cara que pondrían los poceros al encontrarse en el alcantarillado de las Palmas un velero de 9 metros…..pero esa es otra historia.
Con esto dando vueltas en su cabeza y casi sin darse cuenta, el hombre canoso llegó hasta su casa, y aunque ya no estaba cabreado seguía con ganas de comerse a Cristo por los pies, así que con la mochila todavía a la espalda se zambulló en el frigo y se atracó de mala manera con lo primero que encontró, lechuga, huevos, una zanahoria aceptablemente fresca (el moho aun no había pasado de blanco a verde), yogur y una cucaracha que andaba despistada. Después de esa desatinada cena el hombre alto, melenudo, barbudo, canoso, excabreado y exhambriento, decidió dejar la televisión para otro día y acostarse, cuando vio sobre la mesa del salón algo que lo paralizó de terror...........

viernes, 22 de junio de 2007

Capítulo 4

¡el motor!, arrancaría el motor y todo resuelto. Lástima que ese rapto de inteligencia no le alcanzara para darse cuenta de que los cabos que no pudo cortar, con el cuchillo que no tenía, estaban en el agua, esperando a que la hélice empezara a girar para enredarse en ella, con lo que la situación dio una vuelta más de tuerca. No sé a quien se le ocurrió la magnifica idea de hechar el ancla para ganar tiempo e intentar algo, pero de seguro que no fue al patrón por una sencilla razón; en su velero no tenía ni cabo, ni cadena, ni ancla, que se dice bien. No había más solución que lanzar la llamada de auxilio que fue a parar a Caballero y que a la larga provocaría el desentendimiento con Jean Cloud.
A estas alturas de la cadena de despropósitos, ciertamente increíble, que arrastraba esa salida a navegar, se sumó un golpe de suerte también increíble; las olas, o la deriva de la corriente, o quizás las generaciones de marineros que a estas alturas debían estar retorciéndose en sus tumbas, llevaron al barco a la desembocadura del Ginigüada, un gran túnel que encauza por debajo de las Palmas las lluvias ocasionales. A este golpe de suerte le debieron el patrón y su tripulación seguir con vida; si el velero hubiera acabado en la escollera de tetrápodos a estas alturas no serían más que pienso para cangrejos.
Cuando Caballero y el salvamar llegaron hasta el velero embarrancado en la desembocadura del Guniguada..................

jueves, 21 de junio de 2007

Capitulo 3

……….. un salvamento que Caballero, que era así como se llamaba el homólogo español de Jean Cloud, realizó a un compañero de pantalán, muy popular él por las fiestas y barbacoas que casi todos los fines de semana montaba al pie de su velero. Incluso alguna vez traía chocolate caliente y churros y daba de desayunar a todo los armadores que encontraba en el pantalán.
Pues bien, este buen señor decidió un día salir a navegar con unos amigos, saltándose a la torera un parte meteorológico que daba avisos de temporal. El resto de la historia es un manual de como no se hacen las cosas; salieron solo con la vela de proa, con lo que además de desequilibrar el barco complicaba más las maniobras, y en vez de dejar mar a sotavento se pusieron a navegar tan pegaditos a la costa que se vieron obligados a virar tan oportunamente y con tal "pericia marinera" que las escotas se enredaron, quedándose a merced de las olas y buscando muy nerviosos (la escollera estaba a distancia de escupitajo) algo con que cortar el enredo de cabos. Lo asombroso, lo pasmoso, lo increíble, lo alucinante, es que en un barco de vela, es decir un mundo gobernado a base de cuerdas en todas sus manifestaciones, que era además conocido como la fuente eterna de carne a la brasa, no encontraron ni un cuchillo ni nada que cortara; ni navajas, ni tijeras, ni escalpelos, ni cortaúñas; la tripulación mirando alternativamente al la vela, que inútil gualdrapeaba al viento, al patrón, que de seguro querría estar en otro sitio, a las amenazadoras rocas cubiertas de espuma que ya podían oler y a las grandes olas que inexorablemente les acercaban al desastre, cuando una feliz idea iluminó el páramo de desesperación en el que nadaba el patrón……

¿Que idea se le ocurrió al astuto patrón?
Maña se sabrá

Capitulo 2

-¡Buenas noches Pepe! ¿Ya has acabado?
La pregunta vino de Jean Cloud, sentado como siempre en el banco de estribor de la bañera de su barco, uno de los veleros más cuidados del puerto. El nombre del canoso en boca de Jean Cloud sonaba divertido, una especie de Pepeeé que siempre caía en gracia al algo ya algo menos cabreado (aunque igual de hambriento) barbudo.
- Ya he acabado por hoy; pero mañana más.
En cuanto el hombre contestó Traviesa, la perrita teckel de Jean Cloud, dejó de jugar con los pies de su amo, volvió su cabeza sonriendo a Pepe, siguiendo la conversación que duró un bostezos y medio.
Ya camino de casa, el canoso pensó en Jean Cloud y en lo envidiable que era su vida; jubilado a una edad razonable, pasaba el tiempo puliendo su velero, jugando con su perrita, leyendo en la bañera acompañado de una copa de vino, estudiando español, o disfrutando haciendo algunas chapucillas en otros barcos y por las que encima le pagaban. Siguiendo el hilo de Jean Cloud y su jubilación llegó al de su trabajo; patrón de un barco de salvamento, y en la coincidencia de que en el pantalán había otro con el mismo oficio; aunque todavía en activo y español, tenían en común el amor por el mar, por su velero y por las cosas bien hechas, lo que hacía aun más triste el hecho de que no se hablaban, todo por un absurdo malentendido que ocurrió a raíz de……


otro día más

Capitulo 1

Es de noche y la oscuridad sería total, si no fuera por las luces que llegan al pantalán de los veleros que están atracados de popa y de los faroles que cada 10 metros iluminan los grifos de agua y las acometidas eléctricas que sirven a los yates. Es gracias a estas luces que un hombre alto, con una canosa melena que amarillea por culpa del sol, una descuidada barba y aspecto cansado, consigue salir trastabillando de su velero, blasfemando entre dientes y casi tropezando con la manguera que el desastre de vecino que le ha caído en suerte siempre deja tirada.
La noche es silenciosa pero no del todo, pues además de los juramentos que sigue lanzando el canoso, quizás por los crujidos que salen de su espalda al enderezarse, después de estar toda la tarde doblado pasando cables por las taquillas de estribor, tambien se escuchan los rugidos de su vientre, sintoma de un hambre canina por pasar todo el día con un bocadillo y unas galletas revenidas que una chica olvido hace algún tiempo en un pañol.
Después de enderezarse el hombre alto, enfadado, dolorido, y hambriento recogió la mochila que había tirado al pantalán desde el barco y se dirigió a la salida, cuando una voz le llamó..........

Otro día seguiremos contando quien llamó al barbicano