martes, 21 de agosto de 2007

Capítulo 24

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..........El mástil a la mierda, fue lo primero que pasó por la cabeza del asustado canoso mientras buscaba con la mirada que parte de la jarcia había rendido el alma, revisó todo: Las poleas de las burdas, las punteras de las crucetas, los arraigos de los obenques, y por ultimo la perilla; sin embargo todo estaba en orden, no acertaba a encontrar que había roto y solo cuando intentó identificar uno de los fragmentos de metralla entendió lo que pasó. El generador de viento había reventado, y donde antes rugía orgullosa una hélice de tres aspas, ahora se bamboleaba y gemía de mala manera una sola pala; el generador había quedado más mellado que la boca del ultimo que mentó a la madre de Tyson, un pobre diablo conocido desde entonces en el gueto como "Tom hocico roto" por cierto muy amigo -siempre iban juntos- de "Jimy el tuerto". De hecho esa amistad le costo a Jimy el ojo, saltado por uno de los premolares de Tom cuando Tyson le hizo la ortodoncia radical.... pero esa es otra historia. El buen humor de la tripulación quedó un poco desinflado; pero no fue nada comparado a como se quedo el "feng shui" del velero cuando empezaron a indagar en el desastre. De las 3 palas una, junto con el cono central de la hélice, salió disparada al cielo; supongo que un día de estos dejará de orbitar la tierra e iniciara su reentrada en la atmósfera. La otra pala dio un sablazo en la parte alta de la funda de la vela mayor, cortando varias capas de gruesa lona y parte del tubo de p.v.c. que da rigidez al conjunto. Este impacto desintegró el aspa y ocasionó la lluvia de metralla. Una de esas esquirlas, la de mayor tamaño, pudo ocasionar una desgracia; ....

martes, 14 de agosto de 2007

Capítulo 23

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.........remontada contra el alísio que el barbicano, en compañía de Miguel, un amigo común natural de Cádiz, todo sal y desparpajo el, hizo con su velero. Esta travesía desde Arguineguin a Las Palmas, fue la repetición de otra que el pelicano y Viki abortaron a causa de un rapto de cordura que les atacó a 47 nudos nada más asomar la nariz por punta Tenefe, y es que 47 nudos es mucho viento para asomar la nariz; de hecho casi la pierden, la nariz quiero decir.
Ese glorioso día el patrón canoso decido zarpar muy temprano, en la esperanza de madrugar más que el viento ¡Pobre esperanza, que despeinada acabó!
Las primeras horitas las hicieron, bailando con delfines, navegando con el motor y el piloto automático; ni siquiera tenían viento. Eso cambió cuando tuvieron al Castillo del Romeral por el través de babor, con unas rachas que aparecieron justo por la proa. A pesar de anteriores experiencias el barbicano estaba optimista y decidió aprovechar este incómodo viento; sacando un poco de trapo y ciñendo a rabiar por babor, con un rumbo que oscilaba, según las rachas, de 100 a 115 grados. Los rociones empezaban a llegar en abundancia sonando como perdigones en la ropa de agua; sin embargo el día era precioso y las olas, cada vez más grandes, trasmitían sensación de poder; la moral estaba alta, por no decir erecta. Así andarían ciñendo unos 40 minutos con el viento arreciando y la hélice del generador eléctrico -una especie de molino de viento muy ruidoso- aullando salvajemente en la popa. El anemómetro también andaba un poco loco allá en el punta del palo, dando una velocidad de viento de 45 nudos cuando el mástil oscilaba a sotavento al remontar las olas, y de más de 50 cuando en la cresta el velero se balanceaba cuesta abajo; un viento que alguien menos fino que el barbas catalogaría como "un viento de la hostia"
Empezó a ser evidente que la cosa estaba seria y que además, navegando contra el viento, la corriente y las olas no estuvieran ganando barlovento, así que el patrón ordeno una bordada hacia tierra, ciñendo al borde del desvente para confirmar sus tristes presagios, la proa apuntaba prácticamente al mismo lugar donde antes apuntaba la popa; lo que habían ganado era insignificante. Pero eso no fue lo peor. El patrón estaba pensando si arrancaba o no el motor, cuando en medio de una racha particularmente fuerte sonó una detonación formidable a la vez que en la bañera rebotaba una granizada de metralla de color negro..........

lunes, 13 de agosto de 2007

Capítulo 22

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........es un velero fabricado según un diseño que tiene más de 100 años, probado en los peores mares por generaciones de marineros. Tiene un aspecto peculiar, con un botalón de dos metros que le da una apariencia muy masculina, nada parecido a las gráciles damas que salen actualmente de los astilleros. A ese barco se le ama o se le odia al primer golpe de vista y Viki fue de los primeros, por lo que solo le costó para decidirse a comprarlo una semana, es decir 7 días, o 168 horas, o 10080 minutos, o 604800 segundos de continuas dudas, cambios de opinión y llamadas telefónicas pidiendo unos consejos a los que después no hacia ni maldito caso; casi las mismas semanas, días, horas, minutos y segundos que tardó en ponerle el primer cartel de "se vende" al que nadie contestó, por que a los dos días se arrepintió y lo quitó .....; pero esa es otra historia.
El caso es que del vía crucis del Oulu, alias Chanquete, el barbacanas tenía mucho que ver y contar, pues fue él el que señaló el velero a Viki, por lo que de todas estas idas y venidas se siente un poco responsable; un motivo más, aunque totalmente innecesario, para echarle una mano en los apaños que -lo venda o no- esta haciendo en su velero.
Después de ayudar a Viki en sus cuitas, el barbas se quedó charlando en la bañera del Chanquete con su armador. Curiosamente estas tertulias no solo tratan de veleros y travesías, como podría esperarse de dos colgados del tema; si no que también hablan de comprar veleros, vender veleros, reparar veleros, fabricar veleros; incluso llegan a hablar de motores de veleros, velas de veleros, toldos de veleros, balsas para veleros, y en el colmo de diversidad temática llegan a hablar de gps de veleros, correderas de veleros y emisoras de veleros. De lo que nunca tratan es de religión, a no ser el caso de Noé y su barcaza, Jonás con su ballena y a veces de los apóstoles y sus lanchas; tampoco de política, a no ser para comentar la mierda de legislación para los veleros; o de ópera, quitando El Holandés Errante y su navío fantasmal; ni siquiera de literatura, si no es Slocum y su circunavegación, Ellen Macartur y sus regatas, Motisier y su Cabo de Hornos o Patrick O´Brian y su batallas navales. Quede esto dicho para quien pudiera pensar que Viki y el barbicano son monotemáticos. Algo de lo que hablaron fue, cosa rara, sobre una........

viernes, 10 de agosto de 2007

Capítulo 21

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.......................Viki golpeando el candelero
-¿Estabas dormido? pregunta incrédulo.
Al pelicano estos despertares le dejan un poco disociado, con un rico dialogo interior; pero incapaz de decir otra cosa que no sean monosílabos.
-Mmmmm (que observador es este hombre)
-¿Ya se ha ido Ricard?
- Aja (¿quien habrá masticado mierda de gato con mi boca?)
-Tenía que decirle algo... ¿que te ha pasado en la frente?
El barbicano señala vagamente a la botavara
-¿Te dio un golpe?
-Ufffff (en realidad el golpe se lo di yo a la botavara)
-¿Fue navegando?
- No (si, en un mar de cerveza)
- Hay que tener cuidado con esos golpes
- Aja (golpes te daba yo a ti; seguro que la tripulación de mi falua se están beneficiando a las chicas )
-Tienes que mirarme algo en el chanquete
El barbudo canoso carraspea y haciendo un esfuerzo consigue juntar algunas palabras y graznar una frase
-Si me das agua te miro lo que sea
-¿Tienes sed? Pues no entiendo como, dice mirando las botellas de cerveza que se quedaron tiradas en la bañera.
Por suerte la siesta ha dejado al alto canoso medio sereno, por lo que pasar del velero al pantalán no le resulta más difícil que cazar una mosca al vuelo, cosa que el barbado hace por deporte día si día no en su casa, lugar donde abundan. El Chanquete es el mote familiar del Oulu, uno de los veleros de Viki -que a pesar de su alias es un sargento primero de la armada en la reserva activa con el que el barbicano ha compartido lanchas, pescas, veleros y curdas. El Oulu...........

martes, 7 de agosto de 2007

Capítulo 20

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......., el timonel ordena levantar los remos, luego abatirlos y al primer remero de estribor que se prepare con el bichero y....PLOC, para horror del uniformado comandante de la lancha, su embarcación ha golpeado y estropeado la perfecta pintura del bajel. Además el marinero de proa ha enganchado el bichero en un tritón tallado y le ha sacado astillas del brazo. PLOC... otro golpe que ha acallado las risas de las doncellas, el barbicano estrangula una blasfemia en su garganta y murmura a los marineros y al timonel los horrores que se están ganado: les arrancará la piel a tiras con un vergajo hecho con sus propias pollas, los pasará por debajo PLOC de la quilla hasta desgastar el forro con sus miserables espaldas, los colgará en la verga más alta de los pulgares lastrados de los huevos con balas de cañón del 36, les PLOC.... otro golpe, esto ya es demasiado, se vuelve hacia el timonel y la mirada de ira muere en sus ojos; a la caña está otra vez el monje que con un gesto burlón retira PLOC su capucha descubriendo, para su sorpresa, la cara de Juan Carlos el Mejicano.
PLOC, barbas... PLOC ¿estas ahí? El barbas, otra vez con el pelo blanco, se sorprende al encontrarse tumbado en la familiar conejera del su velero, empujado por la voz que lo llama desde fuera. Ha sido todo tan brusco que se siente como una media de seda que cubría el muslo de una mujer, hasta que la arrancaron de un sitio mejor para acabar en la cesta de la ropa sucia.
PLOC ¿No estarás dormido? Aquí se no duerme nadie. El barbicano, haciendo gala de una fuerza de voluntad exagerada, asoma la cabeza por el portillo para encontrarse a ..................

viernes, 3 de agosto de 2007

Capítulo 19

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....., que gobernando con mano segura tomaba bifurcaciones en los canales, recorriendo sitios cada vez más espectaculares; los navíos eran mayores si es que eso era posible, con elegantes miradores en las popas llenas de tallas pintadas de vivos colores. Sobre los muelles se veían, detrás de los enormes mástiles y vergas, vergeles y bellos palacios plagados de torreones, logias y agujas. Todo esto se reflejaba, con perfecta simetría en las tranquilas aguas de los canales; sin embargo toda esa maravilla no es lo que en esos momentos atrae la atención del en otro tiempo canoso, pues sus ojos solo miran a uno de los veleros atracados. Este barco no es el más grande; pero sin duda es el más hermoso, de líneas finas y proporcionadas destaca como una bailarina en medio de una compañía de coraceros. También destaca por que de sus cubiertas sale música, no precisamente marcial y por que en el mirador de popa hay una mujer, una extraordinaria joven vestida de sedas vaporosas que en cuanto ve a la falúa se vuelve hacia la gran cabina llamando con gestos y risas cristalinas a sus habitantes, una docena de bellas como ella, a cual más hermosa. ¿De que paleta de que dios pagano del amor podrían haber salido? Viéndolas al antiguo barbicano se le ha olvidado respirar; pero recupera el resuello cuando cae en la cuenta de que la falúa se dirige a ese bajel de ensueño, cosa que no hacen las bellas jóvenes cuando también caen en la cuenta del cambio de rumbo, redoblando sus risas y gritos de alegría. Cada vez más cerca........

miércoles, 1 de agosto de 2007

Capítulo 18

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…….. destello de sol en el agua; pero eso era lo de menos por que el ya no estaba en el velero. Asombrado miró a su alrededor, estaba en una lancha llena de adornos de estilo barroco, tan recargada que parecía imposible que pudiera flotar, gobernada desde la popa por un tipo silencioso vestido con una túnica con capucha. El canoso intentó verle la cara al timonel, un poco asustado él ¿no estaría en la famosa barca de Caronte al mando de la chica de la guadaña? Una atenta observación le tranquilizó; en realidad el timonel era un monje, además franciscano. Nada más caer en la cuenta de la identidad del patrón y como por arte de magia dejo de extrañarle la situación. Estaba navegando por un canal muy ancho que circulaba y se bifurcaba continuamente dentro de una extraña ciudad. Atracados en las orillas del canal había grandes navíos de dos y tres puentes, tan ornamentados como antes lo estaba su propia falua que había cambiado ostensiblemente mientras miraba el paisaje, ahora el casco era de color blanco, las regalas y los bancos de los remeros por el contrario eran de madera tan pulida que las nubes se reflejaban en ellos, sobre los bancos había 20 remeros uniformados de blanco que remaban con un acompasamiento irreprochable y justo a su lado el timonel, que ya no vestía hábitos, gobernaba con expresión serena. Así mismo el aspecto del barbicano había cambiado; su melena ya no era blanca y vestía con una pulcritud desconocida en el, una casaca azul con charreteras, pantalones blancos y botas hessianas. Todo esto le daba un aspecto imponente y le llenaba tanto de orgullo que parecía imposible que la lancha no se hundiera al momento. Este orgullo no se deshinchaba siquiera por el hecho de que por muy al mando que estuviera de la falua no tenía ni idea de adonde le llevaba el timonel........